- Domingo, 20 de Mayo de 2012
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Restaurar, Reparar o Reinstalar Windows

Las 3 Rs mágicas nos podrán proporcionar un sistema Windows nuevo, lejos de problemas. Pero existen diferencias entre ellas y son conceptuales. Veamos entonces cuando aplicar cada una de las 3 herramientas que vienen incluidas en Windows XP.

 

Restaurar Windows


Es una función fácil de encontrar: Menú Inicio\Todos los programas\Accesorios\Herramientas del sistema\Reataurar Sistema.

El mecanismo es el siguiente: cada vez que se realiza una acción importante en el sistema; como instalar software, instalar hardware o modificación de archivos de sistema o aplicaciones, la utilidad crea un llamado Punto de Restauración que es básicamente un respaldo antes de realizar las modificaciones. Entre otros archivos respaldados se encuentran los archivos de arranque del sistema y archivos de configuración de arranque y el Registro de Windows. Almacena los backups en una carpeta System Volume Information que se encuentra en la unidad que aloja al sistema.

Esta utilidad podrá devolver a un estado anterior (el punto de restauración seleccionado) a nuestro Windows XP, donde se supone funcionaba sin problemas, pero no repara archivos dañados ni eliminados, excepto aquellos que integren el respaldo.


Reparar Windows


Esta función es por demás interesante y debería ser utilizada como segunda opción para recuperar un sistema que no inicia o no funciona correctamente. Tambien se le denominaba “reinstalar” el sistema.

Se encuentra disponible solo al iniciar desde el CD de Instalación de Windows XP y su funcionamiento es exactamente el contrario al de la opción Restaurar sistema, es decir:

· Sustituye todos los archivos de la instalación de Windows por los originales

· copia los archivos que falten, menos los de configuración, manteniendo los que ya están en nuestro sistema.

Realiza un proceso de instalación sobre la instalación existente, recuperando el sistema, excepto que el problema se encuentre en los archivos de configuración. Con Reparar no perdemos ninguno de nuestros datos, programas instalados ni configuraciones.


No es posible Restaurar sistema después de Reparar, ya que se borran todos los puntos de restauración en el proceso, al igual que todas las Actualizaciones de Windows al momento; lo que implica volver a actualizarlo.

La opción Reparar la tenemos disponible durante la instalación de Windows XP, una vez iniciada la instalación desde el CD de instalación de Windows XP llegamos a la pantalla en la que debemos aceptar la licencia de Windows. En la siguiente pantalla Windows hace un escaneo de nuestro sistema y al escanear el disco duro detecta que tenemos ya instalada una versión de Windows. En ese momento el asistente nos da la posibilidad de elegir Reparar la instalación existente o Realizar una nueva instalación.

 

Reinstalar Windows


Esta opción es la última que podemos optar y es radicalmente deshacerse de la instalación existente para volver a instalar el sistema desde cero. Para ser precisos sería correcto decir Instalar de nuevo.

Si las opciones anteriores fallan no nos queda opción más que esta. Implica formatear el volumen donde se encuentra la instalación actual y procesar una instalación normal del sistema.

Aún así, tenemos 2 formas de hacerlo:


1ª) Instalación limpia


Esta es la opción más radical de todas, pero la más efectiva.
Es recomendable respaldar todos los archivos de usuario y datos importantes que se encuentren en el volumen a formatear, porque no podrán ser recuperados.


Una vez salvados nuestros archivos, arrancamos desde el CD de instalación de Windows y seguimos los pasos para instalarlo de nuevo. Es muy recomendable eliminar la partición donde vayamos a instalar Windows y crearla de nuevo, así como realizar un formateo normal (NO elegir la opción Formateo rápido).


2ª) Reinstalar conservando archivos


Esta opción no debería utilizarse si sospechamos de la existencia de Virus. Tiene la ventaja de que nos permite conservar nuestros datos, aunque deberemos reinstalar todos nuestros programas y drivers y actualizar Windows.
Recomendaciones:

· Si el sistema lo permite deberemos tener en cuenta eliminar previamente todas las contraseñas de usuarios del sistema. Esto facilitará poder acceder a los archivos con el nuevo sistema.

· Si el sistema lo permite eliminar usuarios, quedando solo la cuenta Administrador.

· Si el sistema lo permite eliminar programas, estos deberán ser instalados obligatoriamente.

El procedimiento es arrancar con la instalación normal, iniciando desde el CD de instalación de Windows XP y al llegar a la pantalla del asistente donde nos pregunta donde queremos instalar, indicamos la misma partición en la que se encuentra el sistema actual. Al confirmar el asistente mostrará otra pantalla donde preguntará como deseamos formatear la partición. Allí deberemos indicar que deseamos Dejar la partición como está (no formatear). El asistente seguramente reconozca la instalación actual y sugiera la nueva instalación en una carpeta nueva (normalmente Windows.000).


Una vez pasada esta pantalla tenemos otra en la que nos indica que ha detectado una instalación anterior y nos sugiere un nombre de carpeta para la nueva instalación (normalmente Windows.000). Podemos aceptar esta opción o bien modificar esta sugerencia dejándola en Windows.




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